Spandau Ballet. Suena en esa juventud mía que siempre parece estar ahí, pero que ya la sé desparecida. Desparecer, Spandau Ballet, baile y prisión, Berlín, memoria del terror y futuro incólume. Resumiendo, luego cantarán True y acabarán siendo un grupo normal. Pero en las noches del año de sus primeros singles, del tiempo de sus dos primeros elepés, decir Spandau Ballet era regresar una y otra vez a un porvenir hecho de continentes recién emergidos del pasado arrasado. Europa no quería saber que había muerto y nosotros seguíamos bailando el canto número uno y viajábamos a la gloria confundidos , congelados con un solo juguete y la vida por delante, ahí, frente a nuestras ropas juveniles, sonriéndonos como si la propia vida no hubiera sido millones de veces antes lo que fue: un musculoso vertido de emociones. Desde el londinense Islington, I Don't Need This Pressure On , el instinto nos amará como un diamante, los años de oro se pintaban para ser faraones, la ciencia er...