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Mostrando las entradas etiquetadas como Manuel Vilas

Roma, un poemario magnífico de Manuel Vilas

Leer el poemario Roma de Manuel Vilas … Leer el décimo poemario del autor de Ordesa . Roma , aparecido durante el Primer Año de la Gran Pandemia, el año en que murió mi padre: 2020. Roma hace el número 28 de los libros publicados por Vilas, ensayista además de autor de narrativa breve y novelas. Ahí es nada. La belleza humilde, el amor inocente y la bondad solitaria: la esperanza de Vilas en que esa trilogía divinal sea la que le envía a él el gozo de un instante señero, luminoso, definitivo. Un poema. Un destello de la eternidad.             “Una vida como la mía,           sencilla, bella, dolorosa”.   La primera poesía se titula ‘ Maleta y armario ’. En sus versos ya leemos el ámbito de Roma .             “Un hombre más, un rostro más, una encendida plegaria arrojada al abismo, al agua, al viento, a las rosas, porq...

Érase una vez esta pandemia

¿Cuántos años te separan del hambre? , creo recordar que te/nos preguntaba el escritor Manuel Vilas en su lograda Ordesa . Y esa pregunta me sirve para plantear la gran pregunta de estos días de zozobra, de bloqueo social, de miedo endémico, de pandemia y anestesia : ¿cuál es nuestro umbral de dolor ante el sucumbir de la economía y la extensión de la pobreza? (La pregunta cumple desde febrero de este año inhumano de 2020.) Para combatir un virus como este que ha multiplicado el uso de la palabra confinamiento necesitamos saber de cuánto es de lo que somos capaces de desprendernos. De cuánto de nosotros. De cuantos de nosotros. De qué. Cuanto más tienda a cero esa (in)capacidad de entender la pérdida, más hacia el infinito se alarga la debacle que encontraremos cuando todo esto acabe por el arte de la magia de la ciencia. (¿Qué esconde la ciencia, qué enseña?) La ciencia, que es todo lo que nos queda. Estamos perdidos. Como siempre lo estuvimos. Cientos de miles de años de derrota...

Todos llevamos yoes muertos en nuestro interior: la alegría de Manuel Vilas

Un libro magistral , difícil, fácil, elocuente, complejo, admirable en su simpleza enfurecida, contradictoriamente elemental y sabio, enorme, de reducidas facetas, tierno y sombrío: todo eso es para mí Alegría , de Manuel Vilas. Una obra que comienza directamente apuntando al alma de quien se atreve a leerla. Así: “Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría. El alma humana no tendría que haber descendido a la tierra”. Aquellas cosas que nos satisfacían, que se las tragó el tiempo, se las tragó el amor, como el exprimidor con el que su madre le preparaba al protagonista, al narrador de Alegría , a VilasVilasVilas, los zumos de naranja. Todos llevamos yoes muertos en nuestro interior . “¿Qué nos hace el tiempo? […]...

Leer en 2018, por Marga Barrio

Casa desolada , Relato de un náufrago , Desgracia y Limónov , más o menos por este orden, son los que más he disfrutado. Ordesa es buenísima, pero tanta madre agota. En fin, ¿qué le voy a contar a Manuel Vilas? 48 Charing Cross road es una delicia. La relación entre Helene Hanff y Frank Doel es divertida y conmovedora. La Bovary es una petarda desquiciante y desquiciada. Me ha gustado contraponer su carácter con el de   Catherine Sloap de Whasington square . Meridiano de sangre es un buen libro que me ha recordado a malos libros, los que leía de Karl May cuando era pequeña. Pero de pequeña me envolvían en aventuras de cabelleras cortadas y horribles torturas que ahora, por muy bien escritas que estén, no me dicen nada. Con Muñoz Molina me ha vuelto a pasar. Disfruto con lo que cuenta y con como lo cuenta en gran parte del relato pero tengo la sensación de que se obliga a alargar las historias con ejercicios literarios coñazos e insistentes para demostr...

Viajar sin futuro

Vas a necesitar viajar. No lo sabes. Yo sí, y te lo digo ahora. Lo vas a necesitar. Hacer un viaje a algún sitio inventado. O real. No es necesario que sea un mundo. Basta con que le dé para ser un lugar. Un simple lugar .  No precisa ser tan imponente como el Ordesa del norte de España, y mucho menos aún tan majestuoso como el Ordesa de Vilas , ese gigantesco universo de patrias a las que les basta con ser una vida. Nada más. Un lugar como tu barrio cuando se acababan los veranos, o como Suances cuando los veranos se consentían nacer y morir a los pies de sus playas y sus praos. Necesitarás llevar a cabo ese viaje para que regreses de una vez. No sé si me explico. Sin llegar allí, no serás capaz de verte completo, de sacar de los bolsillos los cadáveres de insectos que envuelven tus dimes y diretes como si no fueran tan atávicos. Sin llegar a ese lugar no lugar exclusivo, únicamente quedará de ti el futuro, nada de presente, nada de pretéritos lunáticos. Nada de ti. Nada...

Ser hijo, Manuel, ser padre, Vilas: Ordesa

Es la primera vez que leo a Vilas, el escritor aragonés casi de mi edad, y eso es algo que me ha resultado imperdonable al leer su deslumbrante  Ordesa , pero me lo voy a perdonar. Porque tras leer este libro imprescindible casi soy capaz de perdonarme todo. Literariamente hablando. Poeta y narrador, Manuel Vilas ha escrito una hermosa y dolorosa y asombrosa y poderosa y cautelosa poesía que ha sabido ocultar dentro de una hermosa y dolorosa y asombrosa y poderosa y cautelosa narración que finaliza con lo que a mí me ha parecido lo peor de ella, varios poemas. Lo peor es aquí no decir gran cosa, porque esos poemas que a mí me han sobrado son magníficos poemas de un escritor que escribe como si su alma ya no fuera del todo suya. Porque, digo yo, ¿no es mejor poema este párrafo de prosa excelsa que cualquiera de las poesías que rematan el volumen? “Mi corazón parece un árbol negro lleno de pájaros amarillos que chillan y taladran mi carne como en un martirio. Entiendo el martir...