El otro día en la radio hablamos de la frase “solo el pueblo salva al pueblo”, al parecer de raigambre izquierdista, pero apropiada por la ultraderecha a la mínima de las catástrofes que nos azotan, y nos seguirán azotando, en esta era catastrófica. Los que ahora vociferan el lema entre barros y fuegos consideran que el Estado no es una representación o instrumento del pueblo, sino más bien una institución sátrapa y opresora destinada a succionar impuestos para mantener a unas élites con unos intereses muy diferentes a los de la gente. Hay muchos chavales por ahí diciendo que no hay que pagar impuestos o que se van a Andorra para no pagarlos, porque piensan que les están robando. Giuseppe Pellizza da Volpedo: El cuarto estado , 1901 No es descabellado: los estados tuvieron una naturaleza similar, ocupados en recaudar impuestos y mantener el orden que beneficiaba a unos pocos. Por ejemplo, el Estado liberal contra el que se revolvían anarquistas del XIX como Proudhon, Bakunin ...