“Se va a inmolar, es un auténtico suicido”. Es lo que piensa Remco Evenepoel , doble oro olímpico en París y campeón mundial hace solo dos años, cuando Tadej Pogačar saca el sable y carga a degüello sobre su montura en el Mundial de Ciclismo de 2024. Lo mismo le ronda por la cabeza a Mathieu van der Poel , el rey de las clásicas, vencedor ese mismo año en los adoquines sangrientos de Rubaix y Flandes. Pero el esloveno, al que ven partir en una dura rampa a cien kilómetros de la meta, solo tiene una idea en la cabeza: reventar la carrera, destrozarla, abrir hueco y presentarse sin nadie que le haga sombra en la meta de Zúrich. Quiere pasar a la historia de este deporte como uno de los elegidos. Lo demás, poco importa. Es la frontera entre la gloria y el fracaso, la que separa a los dioses de los simples mortales. El ciclista con cara de niño lleva en la mirada la obsesión de quien se sabe superior a todos los demás. Es el heredero natural del innombrable, el mejor de todos los tiempos,...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.