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Mostrando las entradas etiquetadas como Alfonso Blanco Martín

La mirada de Paul Cézanne

El primer artista que pintó usando ambos ojos. Aquellas manzanas son bañistas en las colinas de la vida. Toda la modernidad humana en tu paleta naranja y verde y azul y absoluta… Tierras clásicas en los museos inabarcables, desafío espléndido, poderío moral. Jugando a los naipes en la casa de la luz, desde la oscuridad siniestra hacia donde cada cosa acaba muriendo en el monte Santa Victoria. De tus brochazos brotamos personas o pliegues de manteles o botellas o paisajes de ocres… Bodegones, naturalezas muertas, una butaca roja. Perspectivas sin un pasado, sin futuro, acuarelas y óleos, mi alma seducida por un baile detenido. Ninguno de tus desnudos engaña a los árboles: Cézanne, al final, la luz, el color, la forma. Siempre la luz, el color y la forma. Tu sensible luz misteriosa, tus colores y tus formas. Ahora lo comprendo todo: realmente tú, Paul, fuiste su padre. El padre de todos nosotros .   “Una sola obra de Cézanne es un mundo, es un alma hecha...

El arte y el gusto: a propósito del cine de Sorrentino

ESCRIBE José María Shandy Coetzee en su espléndido muro de Facebook… LA MIRADA DEL ADOLESCENTE (y Fellini resucitado) La mirada curiosa, la mirada perpleja, la mirada del amor, la mirada anhelante, la mirada melancólica, la mirada inocente... El adolescente ve y mira la vida que le rodea, su vida, y vive plenamente sin saber hacia dónde se dirige. Sin paliativos, Paolo Sorrentino nos hace participar con Fue la mano de Dios en lo que fue su vida en los años ochenta, en lo que fue y es Nápoles, en lo que fue y es el cine. En la primera parte de la película no esconde su deuda con el cine de Fellini, lo homenajea con una gracia y una sensibilidad que el espectador no puede dejar de agradecer. Hay momentos e imágenes únicos que se recordarán para siempre. Más adelante en la fluida narración la película se desliza desde el humor a la tristeza con la misma naturalidad y exacerbación con que se suceden los sentimientos de un adolescente. Asistimos asombrados, gozosos y tristes ...

El arte, siempre; por Alfonso Blanco Martín

El año pasado se cumplieron quinientos años del nacimiento de uno de los más impresionantes artistas plásticos que han existido, Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto . Una de sus más extraordinarias composiciones, datada alrededor de 1547, se encuentra en el Museo del Prado. Mi gusto particular hace que el Lavatorio de Tintoretto sea uno de mis cuadros favoritos, aunque esto no signifique nada. Mi subjetividad es una más entre otras y solo se suma a los millones de granos de arena del resto de subjetividades vivas por el mundo. Pero esa subjetividad, esa elección y gusto particular, me ha llevado a ahondar más en la obra y quizá, solo quizá, poder afirmar que esa obra contenga algo más o mejor que mi particular gusto por ella, que quizá represente un momento álgido del arte que merezca la pena describir y ahondar. Vamos a intentar desentrañar un poco si esto que afirmo pudiera ser verdad. La perspectiva, su falsedad y su pretendido realismo podrían apuntar en...

La escultura aquilata el anhelo, por Alfonso Blanco Martín

De entre las tres artes tradicionalmente consideradas como mayores en Occidente (arquitectura, escultura y pintura) es posible que la que más ampliamente ofrezca una mayor diversidad de obras sea la escultura . Desde el principio de los tiempos históricos encontramos desde pequeñísimas esculturas que acompañan a los muertos o a rituales de todo tipo hasta gigantescas esculturas de dioses y humanos que conmueven por su empeño en existir junto a los accidentes naturales como si quisieran ser su alternativa o suponer su continuidad. Pintadas de colores, manteniendo el color de la materia moldeada o desbastada, ocultas, públicas, con pretensiones de imitar la realidad, convocando a la abstracción, puramente decorativas, plenamente simbólicas e, incluso, sagradas en cualquiera de sus facetas. Son objetos, y el objeto palpable tiene algo de perentorio que nos atrae eróticamente… Las toquemos o no , las esculturas siempre poseen la magia y la cercanía del tacto, la aspiración a ...

Cézanne, clasicismo moderno; POR Alfonso Blanco Martín

El siglo XIX es el siglo del arrebato tecnológico y vital de los humanos sin pensar en sus consecuencias, incluso confiando en las mismas, incluso esperando esperanzadoramente (sin tener en cuenta al conjunto de humanos del mundo) que la mejora de la condición humana europea y norteamericana estaba servida y que la tierra era una pelota inagotable al servicio del animal de los inventos, de nosotros mismos. El siglo XX quiso sentirse más importante que su padre con sus extremos tecnológicos y su liberalización de conductas y economías. La perspectiva del tiempo que nos proporciona habitar otro siglo nos ha enseñado que solo superó a su predecesor en violencia y falta de soluciones para lo que se empezó a comprender que era la esperanza: un absurdo impostado . El arte muestra y transfigura las bondades y maldades humanas, tanto como es seguidor de las mismas, del tiempo en que se ofrece o incluso va más allá: muestra, sigue y funda las “malbondades” que el humano va recreando c...