Toda la espléndida memoria bañada en deseo avanza decidida hacia el porvenir. Cuando el pasado resplandece en su languidez de abandono y futuro que ya fue. Cuando en los días del ayer las noches se desnudan para el futuro de su oscuridad. Cuando de cada instante repetido a lo largo del tiempo se desprende la eternidad. Toda la fuerza de la razón humana decide una y otra vez comprender aquella sinrazón. Cuando el ser humano quiere conocer su historia y el deseo enciende una luz azul capaz de confundir a la memoria con las añagazas del estropicio y la complacencia. Cuando miramos aquello que habíamos olvidado casi completamente con los ojos de los muertos aposentados bajo nuestras dormidas esperanzas, la magia y la biología. Toda la vida de las vidas atrapadas en el pasado permanece quieta sobre la nada.