Hay películas que según acabas de verlas, mientras tratas de masticar con no sabes bien qué lo que acabas de ver, no estás muy seguro si lo que has hecho es disfrutar de una arriesgada propuesta artística compleja, a su manera de ser lo que quiera que haya sido, o si lo que ha ocurrido hasta hace unos instantes ante tus ojos y probablemente ante tu alma ha sido un incomprensible desbarajuste genial dotado de una fina y elegante dosis de capacidad turbadora. O bien un simple tostón con ínfulas de arte exquisitamente impenetrable. Hablo de la película estadounidense Lo que esconde Silver Lake (originalmente titulada Under the Silver Lake ). Ahora que han pasado horas desde que me quedé a medio camino entre el aturdimiento y la conmoción. Estrenada en 2018, con una creo que larga duración de veinte minutos sobre las dos horas (muchos minutos), es obra del cineasta David Robert Mitchell, que la escribe y dirige aprovechando la muy significativa música de aspecto de cine clásico creada p...