Os recuerdo cuando olvidabais Escocia, bailabais en la Morasol, construíais sonidos inteligentes para discotecas modernas y pareciera que el futuro hubiera llegado demasiado pronto; aunque ahora sólo seáis, nada más y nada menos, un grupo fajado, con cuajo de tiempo, ya no espacial, tampoco especial, sencillamente profesional, a tono con el pequeño presente. Sois para mí como un viaje monumental, juvenil y culto por la Europa envejecida , pura electricidad electrónica posterior al punk, anterior a esto de ahora en lo que la música surca toda una red de ordenadores conectados sin ton ni son. Jim Kerr y Charlie Burchill , desde 1977 sois mis simple minds . No olvido los teclados de Michael MacNeil, el bajo de Derek Forbes (¡qué bajo!), la batería de Brian McGee y la de Mel Gaynor. No me olvido de vosotros. Hijos y fascinación : ahí os descubrí. Antes aquellos imperios y bailes, la cacofonía de la vida en un solo día. Y, después, New gold dream, Sparkle in the rain… Érase una vez un...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.