El pasado también fue esto. Una espléndida mañana y la luz del mundo. Hoy sigue el futuro limpio de nosotros, los días nos esperan. Seámosles dignos. Érase una vez... Hace muchos, muchos años, la vida era algo ya destruido, algo acabado, pretérito, imposible. Una niña vivía cerca de un bosque y su abuela no. La loba que quiso comerse a la niña era una loba de ojos de luna. La abuela tenía que morirse tarde o temprano, y la niña no pudo llegar a tiempo. La loba se perdió en el bosque y la niña, a la que llamaban Caperucita Rota, jugó al fútbol la tarde en la que su abuela murió de pena y de vieja. Y colorín, colorado. De nada. Hace pocos, pocos años… Mi hija María quizás no supiera quién es Nino Bravo. Eso se pudo arreglar. Yo le recuerdo casi todos los días de mi vida desde que uno de abril hace ya muchos años se muriera en un accidente de circulación. Jolín con la muerte. Hace años escribí lo que yo recordaba de los veranos en que cantaba con mis hermanos y mi padre sus canciones ...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.