Al escritor y crítico literario español Marcos Giralt Torrente le tenía yo leído solamente un libro, Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa), donde trazaba la relación con su padre ya muerto, el pintor Juan Giralt. Inexplicablemente, desde aquella obra suya de 2010 que tanto disfruté no había vuelto a verme en la necesidad o la apetencia de leer ninguna otra suya. Hasta que en 2025 comencé a saber sobre su décimo libro, Los ilusionistas , de la misma ralea extraordinaria que el otro, en modo alguno una novela como leo por ahí que es (ninguno de los dos, por cierto). Los ilusionistas está precedido por una cita del escrito Georges Perec que nos da muchas pistas sobre lo que vamos a leer (como les pasa a las citas de preámbulo bien seleccionadas): “Escribo porque ellos han dejado en mí su marca indeleble y porque su rastro es la escritura”. Eso es lo que hace Giralt Torrente (que dice detestar la nostalgia, algo que únicamente siente “por quienes ya no están”), abordar con su l...