Escribo estas líneas no desde la distancia académica, sino desde la complicidad del espacio compartido. La vigilia compartida Como compañero de estudio de Óscar Seco durante décadas, he sido testigo privilegiado de cómo su universo se iba poblando de presagios. Mientras el mundo exterior celebraba el fin de la historia y el optimismo tecnológico de los años 90, en la penumbra de nuestro taller común se gestaba un archivo minucioso del desastre . He visto a Óscar realizar, día tras día, una autopsia preventiva de nuestra realidad . Mucho antes de que el colapso ecológico, las agendas biopolíticas y la precariedad climática se convirtieran en titulares de prensa, su pincel ya señalaba una herida que nosotros, en nuestra ceguera colectiva, preferíamos ignorar. Lo que ahora se nos presenta no es una ocurrencia o una moda del presente, sino el resultado de treinta años de una observación obsesiva y lúcida. La hibridación como arma de resistencia Analizar la obra d...