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Mostrando las entradas etiquetadas como Óscar Seco

Óscar Seco y su archivo de la catástrofe (por Mateo Maté)

Escribo estas líneas no desde la distancia académica, sino desde la complicidad del espacio compartido.   La vigilia compartida Como compañero de estudio de Óscar Seco durante décadas, he sido testigo privilegiado de cómo su universo se iba poblando de presagios. Mientras el mundo exterior celebraba el fin de la historia y el optimismo tecnológico de los años 90, en la penumbra de nuestro taller común se gestaba un archivo minucioso del desastre . He visto a Óscar realizar, día tras día, una autopsia preventiva de nuestra realidad . Mucho antes de que el colapso ecológico, las agendas biopolíticas y la precariedad climática se convirtieran en titulares de prensa, su pincel ya señalaba una herida que nosotros, en nuestra ceguera colectiva, preferíamos ignorar. Lo que ahora se nos presenta no es una ocurrencia o una moda del presente, sino el resultado de treinta años de una observación obsesiva y lúcida.   La hibridación como arma de resistencia Analizar la obra d...

Lo que está en otra parte pero está aquí: el arte

Si Paul Cézanne dijo del arte que “es una armonía paralela a la naturaleza”, décadas más tarde, en el mismo siglo XX, Georgia O'Keeffe fue más profunda y lo consideró “expresión de la vida interior”. La naturaleza y el alma. Vamos con algunos artistas contemporáneos. Sin orden ni concierto.   Maruja Mallo El mismísimo Federico García Lorca escribió de ella esto: “Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad”. Por su parte, Antonio Espina, por aquel entonces, dijo que “primero tiene talento, y después pinta”.   Dalí El escritor británico J. G. Ballard consideró que el arte de Salvador Dalí es/fue “una metáfora extrema en una época en que solo lo extremo sirve”. Abraham Lacalle Cuántas veces se habrá dicho de un artista, de un literato, que tiene un lenguaje propio … Pues eso es lo que Iván de la Torre Amerighi hizo cuando aseguraba ...

El equilibrio es posiblemente imposible

Estuve a punto de escribir el poema, los versos donde rezar a la belleza, las palabras someras como sus ojos; rocé la certera estocada de unos labios cuando me acerqué a su precipicio, al huidizo silencio de todas las ruinas, de las quimeras abrasadas y negras. Estuve a punto de ser lo que no soy, un poeta que escribe poemas, pero no fui capaz del todo, se me resistió algo: el equilibrio imposible de tus latidos en mi pecho despojado. El equilibrio es imposible y vencer a lo imposible es sí la misión del amor. Sin pena ni gloria. Más luz contra la oscuridad, honra y canciones para el fuego purificador. A duras penas: ojalá los ríos de Babilonia descendieran repletos de peces que silbaran. Pero nos conformaremos una y otra vez con la vida y su equilibrio. ¡Ay! pena, penita pena.                                               ...

Y la luz se hizo

Y la luz se hizo, la oscuridad se quedó en las negras almas y en las noches solitarias y en el pasado, iluminó todo como un océano sonoro, todo, las cumbres erectas, los valles por hacer, las vidas de los animales, el futuro completo; fue la luz un faro del bien, el contorno único del principio de cada cosa, la lengua y las vértebras, el deseo y la velocidad, fue el origen de la belleza pero también el punto de partida del horror, del diabólico conocimiento donde nacieron el arte y el odio, la medicina y las armas, fue la luz la causa de las sombras. Óscar Seco

De un tiempo raro

En 2020 comenzó la Gran Pandemia , hoy tan presente aún. Estos once poemas no lograrán inquietar a la muerte, al miedo. Solamente sirven para engañarnos, una vez más. Empezaron a ser escritos en alguno de los días de aquellos primeros meses de un año infecto. Algunos virus Satélite del amor, hermano del trueno… Fuerzas de laberinto, dioses crueles y la paz madurada, vida y temblor, una intimidad poética, rota, las máquinas derrotadas, los números descifrados, ahora volved a casa os dice el general exiliado: una resistencia olvidada por los ignorantes, orgullo y rareza, patrullas estrelladas, todos los mitos están a la venta, no hay refugio para los refugiados, algunos virus saben detenerse sobre cada enunciado y, mientras tanto, los sueños someten a las palabras, emergen como una epidemia que únicamente fuera el eco de un contagio antiguo, anterior a las pantallas iluminadas por una enfermedad llamada deseo. La enfermedad del conocimiento. Tan a menudo...