Estuve a punto de escribir el poema, los versos donde rezar a la belleza, las palabras someras como sus ojos; rocé la certera estocada de unos labios cuando me acerqué a su precipicio, al huidizo silencio de todas las ruinas, de las quimeras abrasadas y negras. Estuve a punto de ser lo que no soy, un poeta que escribe poemas, pero no fui capaz del todo, se me resistió algo: el equilibrio imposible de tus latidos en mi pecho despojado. El equilibrio es imposible y vencer a lo imposible es sí la misión del amor. Sin pena ni gloria. Más luz contra la oscuridad, honra y canciones para el fuego purificador. A duras penas: ojalá los ríos de Babilonia descendieran repletos de peces que silbaran. Pero nos conformaremos una y otra vez con la vida y su equilibrio. ¡Ay! pena, penita pena. ...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.