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Mostrando las entradas etiquetadas como Óscar Seco

El equilibrio es posiblemente imposible

Estuve a punto de escribir el poema, los versos donde rezar a la belleza, las palabras someras como sus ojos; rocé la certera estocada de unos labios cuando me acerqué a su precipicio, al huidizo silencio de todas las ruinas, de las quimeras abrasadas y negras. Estuve a punto de ser lo que no soy, un poeta que escribe poemas, pero no fui capaz del todo, se me resistió algo: el equilibrio imposible de tus latidos en mi pecho despojado. El equilibrio es imposible y vencer a lo imposible es sí la misión del amor. Sin pena ni gloria. Más luz contra la oscuridad, honra y canciones para el fuego purificador. A duras penas: ojalá los ríos de Babilonia descendieran repletos de peces que silbaran. Pero nos conformaremos una y otra vez con la vida y su equilibrio. ¡Ay! pena, penita pena.                                               ...

Y la luz se hizo

Y la luz se hizo, la oscuridad se quedó en las negras almas y en las noches solitarias y en el pasado, iluminó todo como un océano sonoro, todo, las cumbres erectas, los valles por hacer, las vidas de los animales, el futuro completo; fue la luz un faro del bien, el contorno único del principio de cada cosa, la lengua y las vértebras, el deseo y la velocidad, fue el origen de la belleza pero también el punto de partida del horror, del diabólico conocimiento donde nacieron el arte y el odio, la medicina y las armas, fue la luz la causa de las sombras. Óscar Seco

De un tiempo raro

En 2020 comenzó la Gran Pandemia , hoy tan presente aún. Estos once poemas no lograrán inquietar a la muerte, al miedo. Solamente sirven para engañarnos, una vez más. Empezaron a ser escritos en alguno de los días de aquellos primeros meses de un año infecto. Algunos virus Satélite del amor, hermano del trueno… Fuerzas de laberinto, dioses crueles y la paz madurada, vida y temblor, una intimidad poética, rota, las máquinas derrotadas, los números descifrados, ahora volved a casa os dice el general exiliado: una resistencia olvidada por los ignorantes, orgullo y rareza, patrullas estrelladas, todos los mitos están a la venta, no hay refugio para los refugiados, algunos virus saben detenerse sobre cada enunciado y, mientras tanto, los sueños someten a las palabras, emergen como una epidemia que únicamente fuera el eco de un contagio antiguo, anterior a las pantallas iluminadas por una enfermedad llamada deseo. La enfermedad del conocimiento. Tan a menudo...