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Mostrando las entradas etiquetadas como Humanidad

¿Elogiando al imbécil?

El controvertido y reputado escritor y periodista italiano Pino Aprile , quien ya había publicado en 1997 Elogio dell'imbecille. Gli intelligenti hanno fatto il mondo, gli stupidi ci vivono alla grande (traducido años después a mi idioma con el título de Elogio del imbécil: el imparable ascenso de la estupidez ), volvió a la carga con ese asunto de tanto éxito editorial y en 2022 salió a la luz Il nuevo elogio dell’imbecile ( Nuevo elogio del imbécil , vertido a mi idioma en 2025 sensacionalmente por Juan Manuel Salmerón), que acabo de leer con gusto y aprovechamiento.   “La imbecilidad es seguramente el único ámbito en el que el conocimiento resulta del todo inútil. Dicho de otro modo: saber cómo funciona la estupidez, cómo actúa y se multiplica, debería, en rigor, ayudarnos a evitar sus consecuencias. Pues bien: no es así”.    Echa un poco para atrás leer una y otra vez en el libro de Aprile, aparentemente sencillo e incluso banal (por su brevedad y especialme...

Inventamos las estrellas

los seres humanos bastante tenemos con nosotros mismos, no somos estrellas ni somos piedras, pero tampoco simios o jirafas o begonias: somos seres humanos, poco más que bestias, poco menos que los dioses que nos creemos a menudo; entre mirar a otro lado o dejarnos el alma en cada llanto de otro, siempre elegimos la supervivencia de la especie; y mientras, bien intentamos sabernos felices o creernos protagonistas de una línea inexorable hacia el progreso infinito, bien portadores de la más abyecta maldad ineficiente   vuelas muy alto un instante efímero y único lo ves todo el principio y el fin es una locura algo insensato un prodigio algo irrepetible te redimes te limpias te ahogas y caes siempre siempre caes una y otra vez pero sigues lo vuelves a intentar eres un ser humano al fin y al cabo has inventado las estrellas

Cultura y barbarie; por Justo Serna

La cultura corriente es un repertorio de recursos comunes, los códigos que nos rigen, las costumbres que nos obligan, los artefactos que nos sirven para sobrevivir colectivamente. Todo vestigio del pasado puede ser tomado como fuente autobiográfica, biográfica e histórica: sobre distintos soportes se han volcado diferentes percepciones del mundo, formas de ver y de hacer. Los  historiadores culturales  nos muestran y prueban algo evidente: que los individuos ven y hacen colectivamente y que algunos se salen de la norma valiéndose –eso sí– de asideros compartidos: heredados o ahora por primera vez ensayados. Los seres humanos somos capaces de lo mejor, de los logros más eximios. Somos igualmente capaces de modificar y edificar nuestros entornos materiales, de establecer instituciones políticas, de protegernos de la naturaleza y de los otros, de elevarnos a lo más sublime, de afirmarnos y de rehacernos con las grandes o pequeñas creaciones del intelecto o del genio: desde la...

Cuando el futuro no siga llegando

Todo lo que desaparecerá... Cuanto fue alguna vez todo, algo, un instante, una eternidad entre dos fuegos… Aquello que no tuvo tiempo de tener tiempo, lo que nació y se distrajo y tal vez fuera amado, un espacio consumido por el ansia, docenas de horas ensangrentadas, un esfuerzo severamente humano, cada delicado precipicio perfumado, los exploradores, los explotadores, los incipientes besos infantiles… Todo cuando se desvanece ahora mismo… Cuanto quizás fuese un acto de amor, cuanto odió y fue odiado, los asesinos y los sacerdotes, las caricias y la rudeza de las decisiones, el dolor de la existencia, la felicidad ignorada, la conciencia, la consciencia, la autocompasión, nuestros deseos y el libre albedrío, la generosa belleza del arte… Todo lo que desaparecerá en nuestros recuerdos mientras se apaga la mirada de dios. Cuando la humanidad ya no sea necesaria. Ernst Haas: Luces de Nueva York, 1970

En torno a la cuestión migratoria; por David Pablo Montesinos Martínez

¿Entendemos la cuestión migratoria? No estoy convencido, por ejemplo, de que la derecha se aclare. Donald Trump basa su tirón electoral en el propósito autoritario de llenar el mundo de muros y aplicar mano dura a los recién llegados. Curiosamente, su supuesta vocación neoliberal se balancea hacia el dogma de la libertad de movimientos, que promete una disponibilidad colosal de mano de obra barata para las corporaciones. Tampoco la izquierda socialdemócrata se desenvuelve con soltura ante el tema migratorio. Su supuesta base de clase, la masa de asalariados, ve con recelo al recién llegado porque intuye que viene a “robarnos el trabajo”, saturar los servicios sociales y precarizar el empleo. En dirección contraria, el ciudadano progresista atiende al factor humanitario y exige a sus políticos que se alejen del racismo y los discursos de odio. ¿Lo ven claro? Yo no. Pero precisamente por la complejidad del tema convendría definir con claridad algunos de sus aspectos. Tenemos un pro...