This is the end … La siesta se prolonga en su cuarto diminuto y los pequeños altavoces de su portátil emiten el inconfundible sonido de la canción de The Doors . Escucha débilmente la música que aparece y desaparece al gusto de su somnolencia para mezclarse en el almidón de sus sueños breves, que vienen y van al compás de la voz de Jim y del zumbido del ventilador que refresca al ordenador. Las horas han dejado de ser minutos hace ya mucho y el sopor del descanso que es éxtasis sigue dueño de la situación en el dormitorio, en su despacho. Le llegan ahora las notas de otro tema, parece, le parece a él, de Andrew Bird , y el violín es sosiego y turbulencia al tiempo y los ojos hacen por abrirse paso con el permiso elástico de los párpados. Trata de hacerse con el libro que permanece obediente en el suelo, junto a su mano abierta y dormida, pero no tiene suerte pues los dedos no funcionan todavía, repletos como están del auge del sueño. En el piso de arriba alguien hace sonar una mecedor...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.