En el velado espejo de los sueños se contemplan absortos los solitarios búhos de la noche. Su mirada perpleja no repara en la calle vacía. El tiempo se detiene con nostalgia de barrio suburbial y alma de tango que una chica respira en otra latitud, en Buenos Aires, mientras la observa un tipo que se bebe el río de sus recuerdos llamado Riografía. Tras la ventana abierta, tal vez cuerpos desnudos se entrelacen al calor de la noche. Este grupo salvaje se diluye en la luz del espacio que destila el alcohol. Nighthawks de vuelo urbano, náufragos del asfalto derretido, noctámbulos heridos. Pasen, fantasmas del crepúsculo, ya ven que dentro hay sitio, tómense lo que quieran: Barra libre. Esta noche invita Duke Ellington . <este poema de Miguel Cobo Rosa se titula en realidad Atmósfera> [arte: Nighthawks (‘Noctámbulos’), de Edward Hopper, 1942, óleo sobre lienzo]