El historiador francés Antoine Prost , en lo relativo a su teoría de la comprensión como eje primordial de la Historia, hablaba sobre la imaginación del historiador : “La comprensión concede a la imaginación un lugar esencial en la construcción de la Historia.” Prost considera que existen tres tipos de causas : las causas finales, que se refieren a la intención; las causas materiales, esto es, los datos objetivos que explican tanto lo acontecido como la situación histórica, y que serían, más bien, condiciones ; y, por último, las causas accidentales, las contingentes, que siendo fruto del azar actúan no obstante como desencadenantes. Pero el historiador francés nos avisa: “ la complejidad del entramado de causas en Historia es infinita ”. Y aquí llega la imaginación al armazón de la causabilidad histórica: “La búsqueda de las causas es un recorrido temporal a lomos de la imaginación”. A lomos de la imaginación cabalgaríamos los historiador...