Cuando quedé fascinado por la primera temporada de esta serie magnífica escribí en mi blog que “es una serie repleta de muerte y vitalidad, de saber hacer y saber pensar, de sentimientos y de decisiones, de abandonos y de cariño, amor, respeto, amistad. Pura vida…” No tengo ni idea de por qué no escribí nada sobre su también extraordinaria segunda temporada, pero ahora que acabo de ver la tercera me siento en la obligación de contar por qué me encanta llorar y reír, disfrutar del puro cine para televisión de Lorre y Douglas (y los grandes actores Paul Reiser y Sarah Baker). Los 180 minutos de la tercera entrega de El método Kominsky (sus seis capítulos de media hora cada uno) son una joya televisiva nuevamente, un acierto cinematográfico de primera magnitud. Vuelve a ser una comedia encandiladora e inteligente, vital y notoria que en esta ocasión cuenta además con la irresistible interpretación de una sublime Kathleen Turner. La vida y su final, la muerte, cobran en esta ocasión...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.