Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo. Alberto García-Alix “El taller de García-Alix es un búnker lleno de potencias encerradas y promesas liberadas. Hay centenares de libros, cuadros, obras de arte o chaquetas vaqueras o de cuero cubiertas de mugre de los Centuriones de España, la banda motera que aterrorizó y nos aterrorizó —algunos de sus integrantes, todos tipos curtidos, imprevisibles, siempre dispuestos a tenderte una mano o destrozarte, hacían de matones en la puerta de la sala Revólver, a la que solía ir los fines de semana— y de la que fue miembro García-Alix hasta que esta fue absorbida por los Hells Angels, decididos a instalarse en nuestro país. Muchos centuriones decidieron dar aquel paso, un compromiso para el que no había marcha atrás. García-Alix, que ya entonces comenzaba a ser célebre como un fotógrafo capaz de retratar almas rotas y rostros vencidos, se hizo a un ...