pertenezco a una estirpe de animales atónitos, vengo de un linaje enardecido por la levedad, seres humanos amontonados en una línea del tiempo voraz, aplazada, inexplicable, sin orden ni concierto, soy descendiente de miles de mujeres, hijo, nieto, bisnieto, cúmulo de experiencias, mis abuelos ya no eran neandertales ni australopitecos, venían del más allá, de los tiempos en que el futuro ardía en llamas, de los tiempos atemperados por los temporales, de los tiempos silenciados, enmudecidos, deambulo por la actualidad anestesiada repleto de las memorias de otros, las memorias de los muertos, extraviado en medio del sueño experto de hembras valientes, las antecesoras de mi hija María