Amanece en el pasado de los humanos sin que el historiador lo perciba, qué ingrato el oficio de viajar al futuro que ya ocurrió, menos mal que llevamos gafas, las gafas de la Historia, sin las patillas rotas, bien graduadas para ayudarnos a componer el puzle: menudo rompecabezas que es la historia, lo que ha pasado [que eso es la historia], menudo eterno juego de mesa, y gracias que tenemos la Historia [la disciplina, el oficio], cuántos hechos, cuántos gritos, cuántos dislates y aromas, millones de millones de millones, más que estrellas, cuántos porvenires congelados, cuánto presente insondable… Menos mal que arañamos el lenguaje a la noche y simiescos todavía nos contábamos todo: la realidad que es el deseo, la magia oculta entre nuestros dedos, pero aquí no sirve inventar, está prohibido, nada de lo que pasó es falso, todo permanece ahí, en ese país extranjero que ya no existe, en un mundo que quizás nunca ocurrió en el que seguimos dormidos esperando un milagro.
Insurrección
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.