Solamente hay una estrella en el sistema solar al que pertenece la Tierra donde reímos y lloramos. Es una estrella impetuosa a la que llamamos Sol. Mientras haya Sol y se funda en la Luna podremos fingirnos dioses, llorar multitudes o ser seres serenos. Mientras haya Luna y se refleje en el Sol cantaremos luciérnagas, felices y felinos y fieles, de espaldas al oleaje. Mientras haya tormentas, resaca y cumbres, tendremos pasiones, pero también dolor, seremos adioses fugaces. Es el Sol una esfera de hidrógeno y helio capaz de alcanzar 15 millones de grados en su núcleo, cuyo tamaño es de tal magnitud que en él cabría un millón de veces la Tierra. Hay un sistema planetario salido de la nada que permite entrever el futuro tras la muerte del Sol. Cuerpo, cuerpo el tuyo celeste similar al cuerpo de Júpiter que orbita una enana blanca. Estrellas solares que cuando languidecéis sois gigantes rojas. Hay un sistema planetario salido de la nada que permite entrever el f...
Las tempestálidas es la tercera novela del escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov (y esa “eterna fatalidad que entraña ser búlgaro”), publicada en 2020 con su título original, Времеубежище , y traducida espléndidamente tres años después a mi idioma por María Vútova y César Sánchez. “ A mi madre y a mi padre, que siguen limpiando de maleza los sempiternos campos de fresas de la infancia”. Времеубежище (transcrito a nuestro alfabeto como vreme-u-bezhishte ) es un neologismo del propio Georgi Gospodinov construido al unir dos palabras búlgaras: Време ( vreme ), que significa tiempo’, y Убежище ( ubezhishte ), que quiere decir ‘refugio’ o ‘asilo’, haciendo un juego de palabras directo con бомбоубежище ( bombo-ubezhishte ), ‘búnker’, ‘refugio antibombas’. Vútova y Sánchez inventaron una palabra poética en español que evocara el paso implacable del tiempo y a la vez remitiera a una atmósfera de refugio histórico ante la tormenta de la memoria: tempestálidas . Ahí q...