En su historia de la música pop, Bob Stanley nos cuenta que el heavy metal (que “viene a ser el paquete básico de acceso al rock”) existía desde comienzos de la década de 1970, cuando a los chicos se les da a elegir entre dos formas de rock duro: la variante progresiva o el metal, que era mucho más simple, pues respondía a una fórmula más fácil de seguir, carente de la sutileza estética del rock progresivo, dado que “en el heavy metal no había nada que captar, era ruidoso, cabreaba a los padres y, por lo general, era de clase obrera”. Su función “no era poner a prueba las luces del oyente sino apagárselas: enterrar todos sus traumas adolescentes bajo una tromba de volumen puro y duro”. El heavy tuvo su apogeo comercial a mediados de la de 1980: “el estilo parece indestructible y ha superado todos los cataclismos musicales, también es profundamente conservador y posee su canon particular, sus ídolos, todo un código de conducta metalero. Muy probablemente, junto con el country, el heav...
Insurrección
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.