Cuando el cine era una auténtica fábrica de sueños que quería traernos los sueños de algunos y emocionaba y sorprendía a quienes los veían en pantallas novedosas. Esta película homenajea aquellos tiempos pioneros que ya poco tienen que ver con estos en los que nada nos sorprende en el arte porque el arte es a menudo un retorcido experimento sorprendente del que ya todos formamos parte y del que conocemos sus trucos, sus torpezas y sus pretensiones. Martin Scorsese lo intenta, intenta dejarnos sorprendidos ante las simplezas que en su momento fueron geniales conversaciones con lo más profundo de nosotros mismos y ahora no son más que un peldaño más hacia este mundo en el que nos vamos hundiendo como si siempre hubiésemos sido dioses. La invención de Hugo no tiene mucho que ver con la filmografía de Scorsese, o eso me pareció a mí, de tal manera que en ningún momento creí estar viendo una película suya. Y no sé si eso es bueno o es malo. Eso sí, la fotografía de Rober...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.