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Mostrando las entradas etiquetadas como La Granja

Siempre tengo veinte años cuando escucho a La Granja

No consigo asegurarme de cuándo escuché por primera vez esa maravilla española de power-pop, pop-rock, rock a secas, pop, en definitiva, que es el grupo La Granja . Quizás ya con su primer elepé, no sé, tal vez con el segundo. No importa. Desde la segunda mitad de la década de 1980 su música está donde guardo lo mejor (aunque sus discos no estén a mi alcance, aquellos que compré). Palma de Mallorca, año 1986. Guillermo Porcel, Carlos Garau, Miguel Gibert y Kiko Riera , unos chavales de unos veinte años de edad que llevan cinco años trasteando con lo que acabará por ser el grupo La Granja (Kiko y Miguel son los primeros), un grupo de música enérgica, roquera, llena de la mejor esencia del pop de guitarras, estribillos molones y energía juvenil, no sabían que mucha gente, yo mismo, iban a acabar asociando esa palabra tan común a la idea de máxima vitalidad musical emocionante . Guillermo canta, Carlos toca el bajo, Miguel la batería y Kiko la guitarra. Tres años más tarde se les une o...

Microrrelatos musicales (primera entrega)

suenan Led Zeppelin y él se ve a sí mismo sin nostalgia en los días en que la vida era algo a su medida   una nave a la deriva es lo que realmente sale de las notas de la canción de Neil Young que escucha embobado mientras le da un masaje en los pies provocador de oleadas de brazos en torno suyo   danza en medio de las ruinas de la biblioteca, herida, con su vestido azul eléctrica emoción mostrándola como la sensata verdad que aún es   una llamada telefónica, esperas una llamada telefónica y el móvil suena, reproduce la sintonía programada, a The Jam cantando Going underground , y su nombre aparece nítido en tu pantalla deslumbrante, descuelgas, no es su voz, es la de él que te recuerda que no la vuelvas a llamar nunca, que no te lo volverá a repetir… Nunca     la sala donde bailas está ya a media luz y tu chico no se acerca pero tu prosigues la danza con la copa en la mano y los zapatos doloriéndote el alma que es suya sin saber por qué ha...