En el álbum número 25 del destacadísimo músico estadounidense John Mellencamp, Orpheus descending , vuelven a sonar espléndidas canciones de eso que todavía seguimos llamando rock. Rock envejecido, pero bien envejecido. Sin frescura juvenil, sin el alma soberana y adulta, pura vejez majestuosa. Una de ellas, la que abre el disco, publicado en junio de 2023, uno de los mejores del año, y producido por el propio John Mellencamp, se titula Hey God , y es una roquera plegaria dedicada a lo que queda del Dios de los cristianos para rogarle que ponga fin a la violencia eterna en el valle donde nos matamos los humanos. (Más bien unos nos matan a los otros.) Lo que escuchas es la batería de Dane Clark, el violín de Lisa Germano, la armónica y los teclados de Troye Kinnett, por supuesto la voz principal de John (que, como suele ser habitual en sus últimos discos, pinta la imagen de la cubierta del álbum), y el bajo y la guitarra de Andrew York. La letra de Hey God dice algo así: ...