La serie española de televisión El Centro promete ser mejor en sucesivas temporadas. Qué cosas, ¿verdad? Que algo parezca tener la grandeza de su desarrollo aunque su nacimiento no parezca algo memorable. Sus seis episodios de en torno a una hora cada uno de ellos (más bien cerca de los cincuenta minutos) no son nada del otro mundo, están bien rodados, bien escritos, bien (muy bien) interpretados, pero adolecen de esa cosa singular que tienen las historias que además de entretener son capaces de conmover o de, al menos, hacernos reflexionar, rozar la fascinación de lo airosamente inesperado. El Centro al que hace referencia el nombre de la serie, así, con esa familiaridad que pretende trasladar de él a las pantallas, es el Centro Nacional de Inteligencia (CNI, que ha colaborado en la producción facilitando que se llevara a cabo), es decir, el espionaje español gubernamental, que sale tan bien parado tras verla (los espías estadounidenses se pasan el rato diciendo que qué buenos...