Mecido en la duda permanente , el historiador ha de aferrarse a cuanto documento acaba por mostrar su valía, su veracidad , su manera de atestiguar la certeza. La manera evanescente de ser verdad que tienen los documentos , las fuentes, los testimonios del pasado. Con eso trabajamos los historiadores. Sigo a Enrique Moradiellos aquí, cuando nos dice que el campo de la Historia “está constituido por aquellos rasgos y vestigios del pasado que perviven en nuestro presente en la forma de residuos materiales, huellas corporales y ceremonias visibles, en una palabra, las reliquias del pasado”. Frente a la diversidad de los documentos , de las fuentes, el historiador se muestra en su salsa , se reconoce dentro del ámbito de la materia de su oficio, el pasado, al que sólo se puede acercar por medio de tanteos, no de devaneos, de tentativas de remedo. Para el historiador y filósofo británico Robin George Collingwood , “la materia de conocimiento de la Historia no es el pasado como t...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.