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Mostrando las entradas etiquetadas como Federico Luppi

La última jugada de Perón en una novela de Osvaldo Soriano

El tercer libro que leo del gran escritor argentino Osvaldo Soriano es una novela, la segunda suya, publicada en 1978 y titulada No habrá más penas ni olvido , como uno de los versos, el tercero, de la canción Mi Buenos Aires querido ¸ un tango que cantara en 1934 Carlos Gardel compuesto por él mismo con música de Alfredo Le Pera.             “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrás más pena ni olvido”.   La novela no encontró acomodo editorial hasta 1978, ya fuera de Argentina, como fuera de Argentina se hallaba exiliado el propio autor, pero había sido escrita cuatro años antes, cuando la dictadura militar de aquellos tiempos aún no había llegado, pero se la veía venir, como acaba por mostrar el libro, que es una vertiginosa joya literaria de primerísimo nivel. La acción de  No habrá más penas ni olvido  transcurre durante el último gobierno de Juan Domingo Perón, entre octubre de 1973...

Federico Luppi: más que un símbolo

Considerado un símbolo del cine argentino, el fabuloso actor Federico Luppi intervino en más de cien películas o series de televisión. Como en 2003 se nacionalizó también español (tuvo desde entonces la doble nacionalidad), puedo matizar yo que también fue un símbolo del cine español. Más aún: un símbolo del cine. Nacido el 23 de febrero de 1936 en la ciudad de Ramallo, perteneciente a la provincia de Buenos Aires, cuando falleció el 20 de octubre de 2017 en la ciudad de Buenos Aires, el cineasta mexicano Guillermo del Toro , que había debutado como director de largometrajes en 1993 en Cronos (protagonizada por Luppi) y que lo volvió a dirigir en El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006, ganadora de tres Oscar menores: Mejor fotografía, Mejor Dirección artística y Mejor Maquillaje), escribió en lo que por entonces era Twitter esto:   «Federico Luppi se ha ido. Nuestro Olivier, nuestro Day Lewis, nuestro genio, mi amigo querido. Hombre bueno y leal. Adió...

Enfrentar a tus alumnos al dolor de la lucidez, POR David Pérez Vega

Hablaba estos días de la profesión docente en el cine. Hoy le toca el turno al profesor Fernando Robles . En Lugares comunes (Adolfo Aristarain, 2002), al profesor Robles, que imparte Literatura en la universidad, le prejubilan de forma inesperada en la época de la crisis argentina de principios del siglo XXI. Entra a su última clase, enciende un prohibido cigarrillo y dice: «El año que viene casi todos ustedes serán profesores. De literatura no saben demasiado, pero lo suficiente para empezar a enseñar. No es eso lo que me preocupa, me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar. Es dar información, pero dando también el método para entender, razonar y cuestionar esa información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o en doctrinas políticas, sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar l...