Dice el personaje protagonista de la película Frantz que contemplar El suicida de Manet le da ganas de vivir. ¡Qué cosas! Por cierto, en Frantz , de François Ozon , he visto cine, cine de amor, cine de desamor, cine de abandono, de memoria y deseo: cine magníficamente interpretado especialmente por dos actrices que sostienen con sus rostros el difícil andamiaje narrativo de una película arriesgada que bordea con su aparentemente aparatoso romanticismo el ridículo que es en sí mismo el romanticismo cuando quien lo plasma en arte lo hace sin oficio ni arte ni parte. Hablo de Paula Beer (cuyo personaje acaba cautivado por el citado cuadro del impresionante francés), inconmensurable, y de Marie Gruber . Frantz ofrece exactamente lo que da, hace que uno espere lo que finalmente logra: disfrutar de una hermosa película en la que el dolor y la belleza no son la pose adocenada de un artista sino la presencia suave de lo maravilloso a través del filtro de una pantalla....
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.