Esta es la historia de aquellos malos tiempos en el Madrid negro del último año de la década de 1930 y los primeros de la siguiente. Es también la historia de unas niñas y de su triste testimonio sobre una época que ojalá nadie tenga que volver a vivir nunca, una época que ojalá nadie hubiera tenido que sufrir jamás. La Ley de Vagos y Maleantes fue aprobada el 8 de agosto de 1933 por las Cortes de la Segunda República. No perseguía delitos, sino que pretendía prevenirlos actuando contra comportamientos sociales que podrían ser considerados inapropiados y, precisamente, asociales. No es de extrañar que semejante norma legal —que era aplicada por juzgados creados para ello y lo que hacía en realidad era perseguir a los más desfavorecidos que exhibían su condición de pobreza y su probable salto a la delincuencia — fuera una de las pocas leyes republicanas no derogadas durante el franquismo . La dictadura del general Francisco Franco, implantada tras la Guerra Civil que acabó con la ex...