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Mostrando las entradas etiquetadas como The Rolling Stones

The Rolling Stones cantan You know i'm no good (LA CANCIÓN DE HOY)

 

Una historia de cantos rodados; por Roberto H. Rodríguez

Fue un noviembre cuando la sonda InSight se posaba en la superficie de Marte . Durante la maniobra, los propulsores desplazaron algo más de un metro una piedra del tamaño de una pelota de golf. Lo podemos llamar un canto marciano . A la NASA le encantan estos detalles y, aprovechando un concierto de los Stones en Pasadena, decidieron bautizar al simpático pedrusco como Rolling Stones Rock . Tal vez no parezca un gran tributo pero Jagger and Cia están felices de codearse con otro planeta ¡Un hurra por el marketing aeroespacial! Solo pongo un pero, el homenaje debería ser compartido. Pienso en Dylan : "To be without a home, like a complete unknown, like a rolling stone" . Ahí se popularizó la expresión para la gente de mi quinta. Más derecho aún tiene Muddy Waters . Fue su canción Rolling Stone Blues la que inspiró a Brian Jones el nombre del grupo en una suma de carambolas. "I got a boy child’s comin’, Gonna be, he gonna be a rollin’ stone", cantaba Muddy, hacien...

La energía rebelde de Made in Japan; por Rafael Narbona

No sé qué opinarían los extraterrestres si escucharan Made in Japan . Si son seres inteligentes, apreciarían su energía y su color. Creo que Nietzsche habría elogiado el álbum. Por su alegría, por su descaro, por su rebeldía. Durante los meses que duró el tratamiento, Piedad y yo hemos escuchado Made in Japan infinidad de veces. Entre sus surcos hemos aprendido que no hay nada más inútil que la tristeza y que bailar no es algo banal, sino la forma más perfecta de celebrar la vida. El amor no correspondido siempre es doloroso. Sin embargo, el amor a la música nunca produce esa sensación. Es suficiente colocar la aguja sobre un vinilo o pulsar un botón de reproducción para sentir su abrazo cálido y sincero. La música desconoce la pereza. Siempre está ahí, esperándonos. Ahora que ha pasado lo peor, Piedad y yo volveremos a escuchar esos vinilos que nos acompañan desde nuestra juventud y que —como proclama Gimme shelter », la famosa canción de los Rolling Stones— siempre serán un refugi...

Keith Richards

¿Qué necesidad tenía yo de escribirle nada a Keith Richards, que perdía o añadía esa ese sibilina, siseante, supina, sabrosa, en su apellido de pirata satánico dueño de la guitarra en la que el rock sostuvo su mirada de efebo pertinaz ante la fiereza sideral de la eternidad? 1982 , en el año de Paolo Rossi, Sandro Pertini, Keith Richards y Felipe González; Juan Prada, Santiago Torres, Manolo Acacias y los demás descubrimos el misterio insondable del espacio y del tiempo . Eso escribí yo en uno de mis primeros cuentos, ‘La manta siempre corta’. El año de Keith Richards. Cuando The Rolling Stones llevaban veinte años ensuciando como Chuck Berry manda el planeta Tierra. Keith, me contaron, sostiene que uno no crea las canciones, sino que las coge del aire, donde se mantienen como esperando a que haya quien las baje y las convierta en himnos, en sueños eléctricos, en alaridos indulgentes, en sonrisas o en lágrimas de viento. Richards es un Stone desde antes de que yo naciera, y hoy,...

Desde el Olimpo

This is the end … La siesta se prolonga en su cuarto diminuto y los pequeños altavoces de su portátil emiten el inconfundible sonido de la canción de The Doors . Escucha débilmente la música que aparece y desaparece al gusto de su somnolencia para mezclarse en el almidón de sus sueños breves, que vienen y van al compás de la voz de Jim y del zumbido del ventilador que refresca al ordenador. Las horas han dejado de ser minutos hace ya mucho y el sopor del descanso que es éxtasis sigue dueño de la situación en el dormitorio, en su despacho. Le llegan ahora las notas de otro tema, parece, le parece a él, de Andrew Bird , y el violín es sosiego y turbulencia al tiempo y los ojos hacen por abrirse paso con el permiso elástico de los párpados. Trata de hacerse con el libro que permanece obediente en el suelo, junto a su mano abierta y dormida, pero no tiene suerte pues los dedos no funcionan todavía, repletos como están del auge del sueño. En el piso de arriba alguien hace sonar una mecedor...

Lo nuevo de los Stones: de amor y magia; por Fernando Martín

Que me gusta a mí el último disco de los abuelillos. A ver, ceñirse a destacar la edad no sería más que citar lo obvio. Comentar lo doloroso de la ausencia de Charlie Watts -rescatado post mortem en Live By The Sword -, pues también. Prefiero, en cambio, resaltar lo admirable que resulta mantener las ganas y la ilusión para meterse en un estudio a pergeñar uno de esos objetos tan en desuso en la actualidad de la AI: un disco. Me admira lo increíblemente convincente que siguen sonando con la pequeña ayuda de los amigos: el fugado Bill Wyman, mi detestado Paul McCartney -al que se le oye juguetón al bajo en la impecable Bite My Head Off -, Elton John triscando sobre el piano, Stevie Wonder - not needing words - o la divina Lady Gaga, mujer capaz siempre de lo más difícil con un talento que apabulla. El disco ( Hackney diamonds se titula) me suena tremendamente setentero en la línea de It's only rock'n'roll o Goats head soup , aunque, evidentemente, sin la lógica f...

Siente con Loquillo simpatía por los Stones

Loquillo tuvo una banda de rocanrol llamada Los Trogloditas con la que grabó muchos discos fabulosos. Por ejemplo, Morir en primavera , de 1988, el exuberante doble elepé directo de un año después ¡A por ellos...! que son pocos y cobardes , también Hombres , de 1991, o Mientras respiremos , de 1993. Me detengo en el álbum Hombres , del cual su compañía discográfica, Hispavox, extrajo cuatro singles extraordinarios, dignos del repertorio magnífico del músico español: la portentosa Brillar y brillar (una de las mejores de las suyas, que sale en la primera novela de mi amigo el escritor Ishmael Kavalier, Será por dinero ); Simpatía por los Stones , Un hombre puede llorar y A golpes de corazón . Ese homenaje divertidamente stoniano, cariñosamente juvenil y vacilón que es Simpatía por los Stones lo canta Loquillo, claro, ayudado en los coros por Gabriel Sopeña (¡qué gran tándem hace siempre con la superestrella!), Jordi Vila, Sergio Fecé (co autor de la canción junto al jefe de la b...

Los Stones

Necesito que veas parte de mi alma, como si escucharas con los ojos cerrados una de los Stones. [suena mejor decir, escribir, S T O N E S así, Stouns, que decir, escribir, los Rolling, que ha quedado demodé, feamente vintage]   Vuelves a escuchar a los Stones y regresas al primer día, al primer día de todo, de escuchar la música demoníaca de los ángeles de la ciudad y de sentirte a ti mismo como cayendo en la gloria del rocanrol eminente, del rocanrol de la vida. Vuelves a escuchar a los Stones como si todo estuviera una vez más a punto de empezar.   Los Stones… Otro grupo (pero no otro más) de muchachos ingleses cuya devoción por los sonidos negros unida a su talento a menudo insolente les permitirá a principios de los 60’s crear a partir de su rhythm and blues juvenil todo un estilo sólido y musculoso, también fibroso y elástico, que se diría que se convirtió en el colmo depurado del rock, en su paradigma. Un estilo que aún hoy perdura en sus actu...

La música que suena en la primera de Kenzie y Gennaro

Patrick Kenzie, en su despacho, al comienzo de la primera novela de la serie que protagoniza junto a la otra investigadora privada, Angie Gennaro ( Un trago antes de la guerra , de 1994), nos da la primera pista sobre la música que escucha:   “Consideré la posibilidad de sustituir a Van por los Dire Straits . O tal vez por los Stones . No. Puede que Jane's Addiction . ¿ Springsteen ? Mejor algo totalmente distinto. Ladysmith Black Mambazo o los Chieftains . Les di una oportunidad a todos. Pensé en quién me pondría de mejor humor”.   Algo más adelante sabemos por él mismo que Kenzie “tenía puesto en el casete del coche Exile on Main St. ”, el mítico elepé de los Rolling Stones cuya escucha le ayudaba a “pasar bastante de todo”. Cuando algo después se sube al coche de Angie, se pone a revisar “la pila de cintas” que ella lleva en él, “intentando encontrar a un grupo del que hubiese oído hablar”. Lo cual nos da idea de las diferencias de los gustos musicales entre amb...