El 1 de octubre de 1909, concluido el sumario y transcurrido ya un mes desde su detención, se puso fin a la incomunicación de Ferrer. Inmediatamente se dispuso éste a escribir a sus amigos de toda Europa, para pedirles ayuda y proporcionarles información con la que pudieran impulsar la campaña en su favor, dándoles argumentos acerca de su inocencia y describiendo sus padecimientos. Varias de esas cartas, dirigidas entre otros a Malato, a Fabbri y a Heaford, han sido publicadas. En ellas pedía que le enviaran periódicos extranjeros que pudieran servir para preparar su defensa a su abogado, el capitán Francisco Galcerán, quien estaba seguro de su inocencia pero preocupado por el mal ambiente contra él que se había creado en España, debido a que la prensa clerical le atacaba y la liberal no podía defenderle. Tampoco le habían permitido que proporcionara a Galcerán una colección de publicaciones de la Escuela Moderna, para que pudiera desmentir las acusaciones lanzadas acerca de su conteni...