El grupo musical irlandés Villagers se formó poco antes de que acabara la primera década de este siglo, de este milenio. Mis hijos eran pequeños, pero yo no lo sabía. Que eran pequeños ellos sí, que existía esta banda de (la que dicen que hace) indie folk (¿) es lo que no sabía. Villagers están liderados por Conor J. O'Brien (que lleva, claro, la voz cantante, y además de componer todas las canciones toca la guitarra) y el único miembro que con él sigue en el grupo es el bajista Danny Snow. Se puede decir que Villagers es/son Conor J. O'Brien. No sólo el conjunto de Conor J. O'Brien. Dice el crítico musical español Fernando Neira que “deberíamos empezar a considerar la música de Conor O’Brien como uno de los grandes patrimonios inmateriales en lo que llevamos del ya no tan nuevo siglo”. El caso es que de un tiempo a esta parte me molan Villagers, aunque los he conocido hace relativamente poco: en 2018, cocho años después de su primer álbum (el ya muy aclamado Becoming...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.