Michael Jackson murió en el Centro Médico Ronald Reagan de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), el 25 de junio de 2009, pocos días antes de la fecha prevista para dar comienzo a una serie de conciertos suyos en Londres. Su corazón se había detenido por la mala administración de unos medicamentos potencialmente peligrosos que su médico personal, Conrad Murray, le había dado a tomar —en la mansión angelina alquilada por el artista en Holmby Hills— para facilitarle el sueño. Y tanto que se lo facilitó. El sueño eterno. Aquella sobredosis de propofol, un agente anestésico intravenoso, acabó con la vida de aquel niño eterno incluso en la muerte, aquella incomprensible hazaña del siglo XX . El funeral público de Jackson se llevó a cabo algunos días después, el 7 de julio, en el Staples Center de Los Ángeles (hoy Crypto.com Arena, el lugar donde Jackson ensayaba aquellos conciertos londinenses que ya nunca ofrecería). Cantaron Mariah Carey, Stevie Wonder, Lionel Richie, Jen...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.