El alemán Wim Wenders lleva creando cine desde 1968. Han pasado… Sí, muchos años, pero en 2023 volvió a mostrar sus dotes de cineasta a la altura de los más grandes (a decir de los críticos reputados, yo, lo confieso, entre una cosa y otra apenas he visto alguna película suya, si es que he visto alguna: me he delatado, no soy de fiar, soy un intruso que escribe muy a menudo de algo sobre lo que no es un experto; un intruso al que este Perfect days le ha deslumbrado desde su apariencia de simpleza delicadamente lenta y nadeante). En esta ocasión, Wenders rueda una película japonesa (japoneso-alemana, por mejor decir) cuyo guion escribe junto a alguien que nació un año después de que él comenzara a dirigir películas: el japonés Takuma Takasaki. El resultado de esa escritura sencilla y algo naif es un film deslumbrante maravillosamente interpretado por su peculiar protagonista, Kôji Yakusho, y excelsamente fotografiado por otro alemán, Franz Lustig, con quien Wenders ya había trabajado...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.