Que me gusta a mí el último disco de los abuelillos. A ver, ceñirse a destacar la edad no sería más que citar lo obvio. Comentar lo doloroso de la ausencia de Charlie Watts -rescatado post mortem en Live By The Sword -, pues también. Prefiero, en cambio, resaltar lo admirable que resulta mantener las ganas y la ilusión para meterse en un estudio a pergeñar uno de esos objetos tan en desuso en la actualidad de la AI: un disco. Me admira lo increíblemente convincente que siguen sonando con la pequeña ayuda de los amigos: el fugado Bill Wyman, mi detestado Paul McCartney -al que se le oye juguetón al bajo en la impecable Bite My Head Off -, Elton John triscando sobre el piano, Stevie Wonder - not needing words - o la divina Lady Gaga, mujer capaz siempre de lo más difícil con un talento que apabulla. El disco ( Hackney diamonds se titula) me suena tremendamente setentero en la línea de It's only rock'n'roll o Goats head soup , aunque, evidentemente, sin la lógica f...