Hace treintaiocho años más o menos, en junio o así fue, yo veía con mis amigos eternos (esos que no envejecen nunca porque hicieron un pacto conmigo de los de verdad) cómo Maceda eliminaba de un testarazo a Alemania, antes de que Sarabia y su sangre fría de vasco elegante fulminara a los excelentes daneses y antes de que Arconada tuviera el único error de su vida que le dejaría ante los futboleros de baratijo como lo que nunca fue (¡No pasaba nada, teníamos a Arconada!). Veía yo, decía, al valenciano rubio como la cerveza rubia y valenciana detener a los germanos antes de cruzar esos ríos que ellos cruzan y lo veía insisto poco antes de que mi amigo Manolo, el Pelos no, el Gordo (ni el Pelos, que en paz descanse, tenía por aquel entonces melena, ni Manolo había estado gordo más que en aquella antigua infancia moderna nuestra), se quedara sin cama donde dormir esa noche porque se la partimos al saltar para celebrar aquel gol histórico y premonitorio, tan a años luz, de lo que vino despu...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.