El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu no pasa nunca inadvertido. Su cine, digo. Acabando el año 2022 estrena una de esas obras suyas en las que incluso es el responsable de su edición (montaje): Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades . Más de dos horas y media, 159 minutos casi apabullantes, oníricos las más de las veces, demasiado premeditadamente pretenciosos. Pretenciosos en el mal y en el buen sentido. González Iñárritu dirige y escribe (escribe junto a Nicolás Giacobone) un film que como suele ocurrir con este tipo de obras es recibido por una doble perspectiva de adoración y animadversión. Mientras hay quien ve en Bardo (cuya espléndida fotografía es responsabilidad de Darius Khondji) una maravilla llena de destrezas artísticas emocionalmente significativas , existen por otro lado opiniones que la tildan de inane, tramposa, sobredimensionada . Yo he de decir que pese a esa grandilocuencia aparentemente pretenciosa disfruté casi todos los minutos de esta obra c...