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Mostrando las entradas etiquetadas como Pena de muerte

Al alba no es una canción de amor

Si te dijera, amor mío, que temo a la madrugada, no sé qué estrellas son éstas que hieren como amenazas ni sé qué sangra la luna al filo de su guadaña.   Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga, quiero que no me abandones, amor mío, al alba, al alba, al alba.   Los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas, comen las últimas flores, parece que adivinaran que el día que se avecina viene con hambre atrasada.   Miles de buitres callados van extendiendo sus alas, ¿no te destroza, amor mío, esta silenciosa danza?, maldito baile de muertos, pólvora de la mañana.   Sobrecogedores versos los de esta canción escrita por un artista, un creador español nacido en las islas Filipinas en el año 1943 de nombre  Luis Eduardo Aute , probablemente junto a Joan Manuel Serrat el más reconocido cantautor vivo en lengua española de cuantos han tenido a bien cedernos su talento para nuestro disfrute y para acrecentar nuestra digni...

27 de septiembre de 1975: la noche más larga; por Ignacio Fontes de Garnica

Al dictador  Francisco Franco  le quedaban por delante apenas un par de meses, los peores de su vida, una larga y espantosa agonía, como una maldición, iniciada con un infarto, de tres, veinte días después de perpetrar su última infamia:  el fusilamiento de cinco condenados por delitos de terrorismo , tras indultar a otros seis, en la mañana del 27 de septiembre de 1975. Tres crónicas en Cambio 16 para tres ejecuciones Ignacio Fontes , secretario general de Redacción de  Cambio 16 , fue testigo de las últimas doce horas de los tres fusilados del  FRAP  (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico) en Madrid:  José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz  (los etarras Ángel Otaegui y Juan Paredes Manot, ‘ Txiki ’, fueron fusilados en el penal de Villalón, Burgos, y en un bosque cercano al cementerio de Cerdanyola del Vallés, Barcelona, respectivamente); vivió como reportero tanto la vela de la “capilla” en la cárce...

Maneras de morir

He leído un libro recién publicado. Español. En poco tiempo. Sin demasiado esfuerzo. Algunas páginas de ese libro, que es una novela, muy rápido. Demasiado. Pero lo he leído bien, sin esfuerzos graves ni las molestias añadidas al disgusto de no disfrutarlo. Con entusiasmo inicial. Excesivo. Con decaimiento luego. Agotado, finalmente. No me gustan las novelas que son excusas para escribir un ensayo que no se sabe o no se quiere o no se puede escribir, mucho menos las que son escritas para engañarnos y darnos gato por liebre: mostrarnos conocimientos adquiridos de forma intensa (la adquisición y la exposición) con el grandioso truco de que la envoltura es una novela que no acaba de serlo. Por no hablar de Colombo . Y me explico. Voy. Rematar una historia, una narración, con alguien explicando a otro protagonista, y de paso al lector, claro, todo lo que acaba de vivir, de leer en el caso del lector, no parece un recurso literario excelso, de escritura auténtica, de ficción pe...