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Mostrando las entradas etiquetadas como Stefan Zweig

Silencios sobre los silencios

  ¿Qué es lo que nos hace abandonar las novelas, dejar de leerlas? La primera novela que recuerdo haber dejado a medias es una escrita en el año 1907, La madre , del escritor ruso Maksim Gorki. Desde entonces, sólo unas cuantas más han sufrido esa afrenta mía que no es tal. No recuerdo por qué no pude con el reputadísimo texto de Gorki. Tampoco cuándo ocurrió todo aquello. ¿1980? Más o menos. La poeta argentina Laura Giordani nos acerca al silencio en su poemario de 2014 Antes de desaparecer : “en ese silencio que resucita lo arrasado y resta crimen al mundo”. ¿A qué viene esto ahora? Sigue leyéndome, por favor. En este año 2022 me vi en la necesidad de leer dos novelas de las que había recibido excelentes noticias, escritas por personas a las que conozco personalmente (a una de ellas, sí, en persona): las dos novelas tienen la palabra silencio en su título. No he tenido la paciencia necesaria para acabarlas, pero adelanto que toda la culpa es sólo mía y en ningún modo mi acti...

Por fin he leído a Zweig: ¡estarás contento!

Tenía una tara, un déficit, un baldón. No había leído completo ningún libro del reconocidísimo, popular y muy leído escritor austriaco Stefan Zweig. Pues bien, esa tara, ese déficit, ese baldón ya no existen. Ya no los tengo. He leído una novelita de Zweig, la famosísima Veinticuatro horas de la vida de una mujer . Y nada. Voy a explicarme, que te veo venir. Escrita (publicada) en 1927, constantemente reeditada, en español, por supuesto desde hace décadas, llevada al cine varias veces, según me entero ahora que me veo en la necesidad de escribir sobre ella (porque no puedo ya leer un libro y quedarme callado), Veinticuatro horas de la vida de una mujer fue escrita por Zweig cuando Zweig tenía 46 años. Zweig escribe maravillosamente bien . Bien, muy bien, con una categoría literaria suprema, y entiendo así que tantas simpatías y querencias haya despertado entre quienes mucho leen y entre quienes poco leen. Pero escribir bien no es suficiente. Creo. Uno puede aburrir soberana...

No me gusta lo que no me gusta

Maria Schrader ha convertido al intelectual suicidado a mediados del siglo pasado Stefan Zweig en El buen soldado Schweik , el personaje del escritor checo Jaroslav Hašek ; y yo que nada o casi nada sé de uno y muy poco de otro sólo puedo decir que asistí perplejo a esta película titulada  Stefan Zweig: lejos de Europa , y asistí perplejo, casi aburrido, sintiéndome incompetente para emocionarme co n nada de lo que veía pero dándome cuenta pronto de que el culpable del desaguisado era yo, no eran los actores, magníficos, ni quien cuidó la excelente fotografía ni el diseño de producción, quizás tampoco la directora; el culpable era yo, que no asistía a una mala película sino a una película que nadie se había molestado en rodar para mí, que para mí no era. Pero, eso sí, al final tuve la sensación de que Zweig es un idiota que no se entera de nada, que se pasa el día mirando a la vida para luego escribirla, en lugar de vivirla, un idiota que se niega incomprensiblemente a denuncia...