Para la ciencia-ficción hay que valer. Me explico. Para degustar cine de género ( novela de género también) se necesitan unas condiciones especiales, que están basadas sobre todo en el gusto y las ganas de que le guste a uno un tipo especial de ámbito narrativo, visual, por mucho que al final no deje de ser cine (o novela). Hablemos de la película Dune estrenada en el Segundo Año de la Gran Pandemia, aquel 2021 tan reciente. Dune está basada en una muy muy muy exitosa novela de ciencia ficción escrita en 1965 por el estadounidense Frank Herbert. Una novela que tuvo (y tiene) una saga cuyo seguimiento es complejo y no viene ahora a cuento. En 1984 fue llevada ya a las pantallas cinematográficas por el director estadounidense David Lynch. Yo, ya digo, acabo de ver (no de disfrutar) la adaptación de algunas de las novelas de la serie creada por Herbert que, en 2021, con una inevitablemente larga duración de dos horas y media, dirigió el prestigioso cineasta canadiense Denis Villen...