La explosiva exactitud de la musculosa música de Trombone Shorty difumina las líneas entre el funk, el soul, el rhythm and blues más auténtico y el rock psicodélico: la salvaje artesanía refinada de un artista. Leo en su web que en su obra se funden “el brillo del pop con la arrogancia del hip-hop”, el refinamiento entusiasta con “el virtuosismo técnico y la liberación emocional”. Uno siente que cuando escucha a Trombone Shorty lo que hace es participar de la celebración del “poder primordial de la música para unirnos a todos”. Sin duda. Troy Andrews (ese es el verdadero nombre del grandioso Trombone Shorty) hizo su primera aparición, como trombonista (de ahí su nombre artístico), a los cuatro años en el Jazz Fest neorleanense, actuando con Bo Diddley. Con sólo dos años más, ya lideraba su propia banda de música. Sin tener 20 años cumplidos, pasó a colaborar con Lenny Kravitz. Casi todo ello como trompetista, pero con el tiempo ha demostrado que es mucho más que eso, siendo como es u...