A cualquier puede sucederle que le toquen en septiembre con una navaja de papel en la ruta del Sur . Los dulces sueños del dios de la lluvia lejos de las leyes de los hombres son insurrección de aviones plateados. No puedo más, vamos a ver Portugal o el faro del fin del mundo o Disneylandia . MALOS TIEMPOS PARA DISNEYLANDIA Disneylandia es el país de nunca jamás, un ámbito de cincos y azules diéresis desde donde cantarle abanicos a los siete años, a los diez, a los cincuenta amortajados. No es una canción de la época de la ETA, o también, no es un pretérito desierto ni un solsticio, en absoluto. Sí y No. Ní y So. Allí los animales saben hablar y los humanos sonreírle a la muerte: allí todo arde como los sueños de un pez, en un silencio de fuegos artificiales enmudecidos por las insoportables comillas que los adultos le ponemos a la vida. A la vida y a los colores salvajes olvidados. Nunca acabamos de llegar a Disneylandia porque somos incapaces de ignorarla. No todo son certezas...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.