Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo. Los proselitistas “—Es verdad que en el mundo hay muchos proselitistas. Demasiados —dice Tomás, con un deje de enojo en la voz—. Raro es el día en que alguien no intenta convencerte de algo. Un vegetariano, un viajero incansable que menosprecia a los sedentarios, un amante del pan integral frente al blanco, un devoto de tal músico o de tal escritor, un militante de la acupuntura, de la caza, del whisky con soda o de la carne poco hecha, y que intentan que cambies tus preferencias por las suyas. De cualquier menudencia hacen un ideal. Es gracioso y triste verlos hablar tan alto para defender causas tan pequeñas. Son agotadores. Y aportan tantos argumentos, datos, informes, estadísticas, y con tal contundencia, que uno no puede sino darles la razón, pero no parte de ella sino toda entera, porque ellos no se conforman con menos, con lo cual se hac...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.