Cuando Vicente decía que sufrían por la luz no hablaba del recibo, no. Este Aleixandre... Tampoco de Zibó. Los poetas del Cielo no saben nada del pasto donde la victoria depende de la suerte de la consistencia agradecida. Quizás algunos pocos. ¿Miguel y su elegía? Hernández, a quien llamaban Barbacha. Caracol. Su elegía al guardameta. A Lolo. La elegía al guardameta de Miguel Hernández. El de las elegías memorables. Aquel que viera el año de la República, la Segunda, en una estirada un estigma que cruza el horizonte con la flexibilidad fugaz de los peces . Dice otro poeta, Luis García Montero, que “los futbolistas sueñan con los pies y los poetas corren con la cabeza”. Los pies de Dios. La cabeza del Diablo y el Amor. El campo, donde se juega, para bien y para mal, es para aquel poema de Miguel Barbacha Hernández “alpiste verde de sosiego de tiza galonado”. Un guardameta, El Guardameta, quien le pone “obstáculos de mano al ímpetu, a la bota en los que el gol avanza”. El Guardameta, ...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.