Entró la cabeza sedienta en la casa de las putas, allí estaba Rimbaud Con la pata atada como una gallina y la cabeza desnuda Estaba Rimbaud , carcomido como una canoa y con la lengua blanca Nada le dije, qué cosa deshilachada le hubiera dicho yo a Rimbaud La verdad, pude haberme hecho pasar por ti, pero no lo hice Pude hacerme pasar por él, te juro, me alcanzaba el talento Discreto, en un rinconcito, estaba el bicho de Rimbaud Con la pata atada como una gallina y la cabeza desnuda No demasiado guapo, dispuesto, eso sí, a ponerse violento Era como un santo enfermo estorbando en medio del altar Como amante no creo que hubiera dado más juego que una monja Ceroso, con las uñas sucias y oliendo como una lata de petróleo Rimbaud en persona espantando las moscas de la rosa podrida No tuve valor de pasarle el libro que acababa de presentar a un concurso Lo noté atemorizado con los turistas y con los hombres que nacen viejos No sé qué hacía toda esa gente lúgubre...