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Mostrando las entradas etiquetadas como Vic Chesnutt

Patti Smith

Hay algo insondable en la manera de cantar de Patti Smith. Insondable, pero tan creíble como lo más creíble que sale del corazón humano. Patti Smith, la de la suicida canción donde dice aquello de Redondo Beach y todo el mundo está tan triste .   “La música se extendía por todas partes. Recuerdo la saliva, y también la bofetada y los periódicos arrugados. Te fuiste y luego volviste. Sonreíste. Tu sonrisa sigue siendo irresistible. Recupera la noche. Recupera tu vida. Y canta y agáchate y grita. ¡ Aux vaincus ! ¡A los vencidos!” Susan Sontag   Patti Smith y Lenny Kaye, Richard Sohl, Ivan Kral, Jay Dee Daugherty, Tony Shanahan, Oliver Ray. Toda aquella gente. Toda aquella gente suya . Fred Sonic Smith, por supuesto. Frederick ( Kiss to kiss breath to breath / My soul surrenders astonished to death ). Y los poetas: Rimbaud, ya sabes. Rimbaud, de quien ella dijo —ella, a la que algunos dicen madrina del punk — que es el primer niño del punk . Total, para una temporada ...

Vic Chesnutt, la fragilidad folk

En 2011, el periodista musical  Fernando Navarro  publicaba  Acordes rotos: retazos eternos de la música norteamericana : uno de sus 33 protagonistas es... Vic Chesnutt (1964-2009). “El hermoso arte de dar sentido a la melodía” “Excelente compositor folk, creador de un prodigioso universo frágil y dispar”, confesaba “su dolor a modo de canciones desnudas, sin recreos más allá de su sarcasmo y sus punteos concisos”. En sus canciones “brillaba una dignidad ejemplar. Se escuchaba la voz de un hombre que abría su alma de par en par, intentando asumir su desventura, con el único fin de dar salida a sus fantasmas y sus ángeles”. Considerado “como el mejor cantautor de la escena independiente norteamericana” en la década de 1990”, fue un antecesor del folk-rock alternativo de finales del siglo XX. “Con precisos y emotivos acordes, rastreaba su alma para universalizar sus sentimientos de desamparo y búsqueda de felicidad en un mundo donde la presencia de la fatalidad era cons...