No había visto ninguna temporada de la serie True Detective hasta esta tercera. Una entrega magnífica: ambientación, realización, interpretación y escritura de excelente factura profesional y con un elevado componente emocional muy bien administrado desde la capacidad que el arte cinematográfico tiene de implicar a los espectadores. La vida puede acabar por ser vivida o por vivirla mientras se vive la vida que otros no tuvieron. Los protagonistas de esta larga película con formato televisivo tienen por delante una misión inconmensurable: hacer creíble una historia de amistad en medio de un cuento sobre la memoria y el deseo. Nic Pizzolatto , creador de la serie, codirector y coguionista de los ocho capítulos de poco menos de una hora de esta temporada, puede estar tranquilo: si todo el mundo dice que la segunda entrega de la serie había sido un fiasco tras la excelente acogida general de crítica y público que tuvo la primera, en este caso, su trabajo de 2018 es de una enorme ca...