Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo. La memoria “La memoria, podríamos decir, es una forma de ceguera, porque, al fin y al cabo, hay que imaginarse todo, reanimar lo inerte, montar la tragicomedia de un pasado reducido a un tingladillo de guiñol. La memoria no tiene además cronología: su tiempo gira en espiral, en un circuito esquemático y desvaído, con altas paredes de niebla […] Como si nuestra vida pasada no hubiese sido sino una representación ante escenarios cambiantes, entre figurantes efímeros, lo que no deja de resultar curioso, ¿verdad?, curiosa esa sensación de movimiento cuando nos ponemos a recordar y las imágenes se dinamizan con la misma incoherencia que las de los sueños, porque el caso es que la memoria acaba siendo una ficción estática en la que el fluir del tiempo se solidifica: no se trata de una secuencia, sino de un grumo, de una cápsula de irrealidad en l...