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Mostrando las entradas etiquetadas como Sylvia Plath

Los doce inspectores vestidos de negro de Sylvia Plath

Acabo de terminar de leer la Antología poética de la poeta estadounidense Sylvia Plath publicada en 2018 por la editorial Navona en su colección Ineludibles. En ella se reproducen sus Selected poems , aparecidos a su vez por vez primera en el año 1985 y escogidos por el poeta británico Ted Hughes , viudo de la autora. Prácticamente todos sus poemas, excepto un par de ellos, habían aparecido originalmente en los poemarios El coloso , de 1960; Ariel , de 1965; y Cruzando el agua , publicado en 1971: si bien habían sido escritos entre los años 1956 y 1963, y son, por tanto, algunos de los poemas escritos por Sylvia Plath durante los últimos siete años de su vida. Esta edición que yo he leído ha sido traducida por Raquel Lanseros , para quien “traducir poesía es una indispensable osadía”. La creo. Uno de los primeros poemas del libro de Plath es el titulado ‘ Lacrimosa ’. Lo reproduzco completo para que nos hagamos una idea de lo que es leer este poemario:      ...

Cuando el cielo se caiga

Verso final, últimas palabras del poema: “cuando el cielo se caiga”. En inglés no suena mejor, por eso lo dejo así, traducido (no por mí). La autora del poema, el autor si lo fuere: no importa. Ahora no importa. Construyamos algo con esas cinco palabras con las que alguien es capaz de finalizar el último verso de un poema al parecer dedicado a su hijobebéhijopequeño: cuando el cielo se caiga el amor no habrá tenido lugar, cuando el cielo se caiga el dolor no será ya nunca más un recuerdo, cuando el cielo se caiga la tarde se interrumpirá ya sin una noche que la degüelle, cuando el cielo se caiga todo estará ya en su sitio, cuando el cielo se caiga, cuando el cielo se caiga, cuando se caiga el cielo, el cielo se caiga cuando, se caiga el cielo cuando, cuando el cielo se caiga a la luz de las velas en un poema de una mujer poeta cuyos poemas quieren decirme una y otra vez algo, quieren herirme uno tras otro, quieren formar parte de esa parte de mí donde los poemas son un rojo latido dela...

Estoy leyendo a Sylvia Plath

Las palabras que salen de donde le salieran a Plath las palabras llegan a este hoy mío: arriban entre las alambradas de un idioma mal resuelto y mi escasa preparación para la carne del tiempo (norte)americano desvencijado desde el que ella las tatuó en su alma y los editores supieron venderlas pegadas a unos papeles sin sangres. Aquellas palabras nacían como versos sin más excusa que nuestra necesidad de leer dolorosamente el dolor, que su obligación de escribir el dolor dolorosamente. Cuánto mejor el dolor de otro, de otra, de alguien dispuesta a escuchar en todo lo que veía cada día esa parte de la existencia sin grietas por donde la luz entra a cuchilladas, como una pequeña venganza ante la derrota permanente de lo que la luna esconde y el sol amortaja. Pero no es sólo dolor, ni mucho menos, lo que espejean esos versos de inglés masticado por un cerebro atado de almas. También hay vida brillante en los poemas de aquella mujer famosa por su destino de injusticia poética. Platheada ...