Entrabas desde la noche a la fiesta que era aquel Madriz nuestro sin importancia y sonaba Culture Club. Salías de nuevo a aquella noche de un Madriz de fiesta sin importancia y seguías bailando Culture Club mientras el día seguía agazapado esperando nada. Culture Club, aquel grupo de pop que ha estado durmiendo el sueño de los injustos tantos años que hoy, cuando he vuelto a escuchar sus canciones gloriosamente llenas de alegría para el presente y tristeza para los tristes, las he almacenado nuevamente en mi pericia para el disfrute y aquí las tengo, cerca de mí, instantáneas, recordándome que la nostalgia es un instrumento inútil que sólo sirve para dar trabajo a los médicos y a los historiadores de cadáveres. Culture Club, Culture Club: nadie nos hirió mientras tanto, nadie; el reloj de nuestros corazones abolió el tiempo, no lo detuvo, lo abolió; el karma del camaleón iba y venía en las noches aquellas de los años aquellos tuyos, míos; la iglesia de la mente envenenada sonaba discre...