- Íbamo aquí lo amiguete y yo… - ¿Qué canta usted? - No sé, lo tengo aquí, en el cerebro, desde hace unos días. Y sólo me viene una palabra a la cabeza. No, una palabra no, un número… 1.975. - ¿1.975 o 1975? [El que hace la última pregunta la hace con una habilidad pasmosa que no puedo reproducir aquí, pero me queda claro que le inquiere al otro sobre si la cifra es una cantidad o un año. Así son las cosas en el mundo de la fantasía.] - No sabría decirle. - Ya hace calor. - Sí. - Y mira que tarda el autobús. Su cara me suena. - He salido mucho en los periódicos estos días. La suya a mí también. De hecho… ¿no es usted xghyssdcc? [No le entendemos, yo por lo menos, pero parece haber dicho un apellido vasco. Aparategui, o algo así.] - En efecto, ¿y usted no salía en la tele hace unos años por las mañanas? - Y dale. Sí, yo salía en la tele por las mañanas. Pero también he sido ministro. Estos días. No debí decir aquello de que no me gusta ...