Llegados a la historiografía medieval , es conveniente establecer una clara distinción entre los historiadores eclesiásticos —como el hispano a caballo del siglo VI y VII Isidoro de Sevilla , o como el monje benedictino muerto en el siglo VIII Beda el Venerable —, de aquellos que escribieron cuando ya a partir del siglo XI el centro de producción de la literatura histórica eran las cortes regias. Dicha historiografía destaca, más que como estricta fuente de información histórica, como “receptora y a su vez forjadora del imaginario colectivo”, según recogiera el historiador español Jaume Aurell , quien da por sentado que aquella, a la cual no se la puede entender desde un punto de vista “estrictamente racional e historicista”, se caracteriza por su providencialismo y “por su identidad literaria, por su función social y política [‘políticamente legitimadora’], por su tendencia moralizante y por su continua remisión al presentismo .” ¿Y qué es...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.