A lo largo de mi vida he escuchado miles de canciones. Muchas las he creído llevar en mí casi toda mi vida. Otras las recuerdo vagamente adheridas a algo que viví o a algo que creí haber vivido. Unas pocas pensé que las había olvidado hasta que acabé por darme cuenta de que se incrustaron en algún lugar de mi cerebro o probablemente en ese sitio de nuestras almas donde se quedan las cosas pequeñas que podrían habernos hechos innecesariamente grandes. Estas pocas canciones que quedaron olvidadas dentro de mi memoria corresponden a un lapso de tiempo breve, una época reducida y ya remota. Una época en la que yo seguía siendo ese yo que nunca es el mismo. Si no llegaba a ser mi juventud era porque la llamamos adolescencia . Aunque aquí hay todavía niñez y también ya algo de juventud. Pese a que sé que ya siendo más crío escuchaba y me engatusaban canciones de Nino Bravo, de Tom Jones, de Mocedades, quizás ya de los Beatles (de quienes yo veía una serie de dibujos animados), y segurame...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.