¿Se puede hacer reír cuando se pretende contarnos algo traumático? ¿Podemos reírnos con el dolor ajeno o a través del dolor de otros? Se puede. Podemos. Se debe. Debemos. Al menos debemos poder hacerlo. Porque hay quien sabe hacerlo por medio del arte, el arte cinematográfico, por ejemplo. La serie británica Back to life es, efectivamente, como le leo en El País al escritor español Sergio del Molino, "una comedia de buenos sentimientos” cuya ternura “amenaza borrascas cursis que no llegan a romper porque se disuelven en carcajadas oportunas”. Sus casi seis medidísimas horas se distribuyen en 12 espléndidos capítulos de una media hora de duración (o algo menos) dirigidos espléndidamente por Chris Sweeney y muy bien escritos por las creadoras de la serie, Daisy Haggard y Laura Solon (espléndidos, chispeantes son sus diálogos afilados, descacharrantes, sutiles). Todo ello completado por una música impecable a cargo de Solomon Grey, la dirección fotográfica formidable de Ben Whee...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.